16/05/2009
01/05/2009
El gemelo del Sueño
Rompió cada decenio de dolor con cada paso que dio hasta él mientras los milagros se sucedían en sus manos nerviosas. La música que sin querer había pronunciado tiempo atrás, no recuerda cuándo, nadie recuerda cuándo, quizás tú recuerdes cuándo, se había transformado en un ruido cegador que la lluvia iba apaciguando lenta, muy lentamente, como si al clavarse en la tierra-ávida-de-gotas sufriera un infarto descorazonado. Con la ayuda del viento infantil se quitó el velo negro y dejó al descubierto su cadavérica carta de presentación, tatuada en su cabeza calavérica, al mismo tiempo que hacía repiquetear sus huesos contra el aire descarnado por si el cielo no fuese consciente de su partida o el infierno de su llegada.
Sujetaba una vela inhumana porque no se consumía con desesperación y desdén, sino con candor y compasión. El olor de la cera caliente se infiltró en su víctima haciéndole arder los pulmones mientras el humo se acercaba tímido a las pupilas disgustadas por tanta ceremonia banal e insustancial, terrenal al fin y al cabo. Luego le miró. Le miró sin ojos, le miró sin mirada, le miró sin presencia y sin ausencia. Le miró para calmarle, como hacía siempre, con todos. Redujo su respiración al mínimo antes de abrazarle con letal suavidad, antes de besarle y robarle el ansia y los recuerdos, las ganas y los recuerdos, los sueños y los recuerdos... la vida y la memoria.
Y sonrió con melancólica felicidad al reconocerla por fin entre sus deseos cumplidos.
17/03/2009
31/10/2008
América
“America” por Allen Ginsberg
América, te lo he dado todo y ahora no soy nada.
América, dos dólares y veintisite centavos. 17 de Enero de 1956.
No aguanto mi propia mente.
América, ¿Cuándo pondremos fin a la guerra entre seres humanos?
Que te jodan a ti y a tu bomba atómica.
No me siento bien, no me molestes.
No pienso escribir este poema hasta que esté cuerdo.
América, ¿Cuándo nos portaremos bien?
¿Cuándo vas a desnudarte?
¿Cuándo vas a mirarte a través de la tumba?
¿Cuando serás merecedora de tu millón de trotskistas?
América, ¿Por qué están llenas de lágrimas tus bibliotecas?
América, ¿Cuándo enviarás tus huevos a India?
Estoy harto de tus absurdas exigencias.
¿Cuándo voy a poder ir al supermercado y comprar lo que necesite con mi cara bonita?
América, después de todo, somos tú y yo los que somos perfectos, y no el otro mundo.
Tu maquinaria es demasiado para mí.
Me haces querer ser un santo.
Debe haber otra manera de poner fin a esta discusión.
Burroughs está en Tánger y no creo que vuelva. Sería demasiado perverso.
¿Acaso tratas de ser perversa o es sólo una broma de mal gusto?
Intentaré ir al grano.
Rechazo renunciar a mi obsesión.
América, deja de presionarme. Sé lo que estoy haciendo.
América, las flores del ciruelo están cayendo.
No he leído los periódicos durante meses, cada día alguien es juzgado por asesinato.
América, me solidarizo con los sindicalistas.
América, cuando era niño era comunista y no me arrepiento.
Fumo marihuana siempre que tengo la oportunidad.
Me siento en mi casa durante días enteros contemplando las rosas en el armario.
Cuando voy al Barrio Chino me emborracho y nunca me acuesto con nadie.
Estoy convencido de que van a haber problemas.
Me deberías haber visto leyendo a Marx.
Mi psicoanalista cree que estoy perfectamente bien.
No pienso rezar el Padrenuestro.
Suelo tener visiones místicas y vibraciones cósmicas.
América, aún no te he dicho nada sobre lo que le hiciste a Tío Max cuando volvió de Rusia.
Estoy hablando contigo.
¿O acaso vas a permitir que nuestra vida emocional sea dirigida por la revista Time?
Estoy obsesionado con la revista Time. La leo cada semana.
Su portada me mira cada vez que giro la esquina de la tienda de golosinas.
La leo en el sótano de la biblioteca pública de Berkley.
Siempre me habla sobre responsabilidad. Los hombres de negocios son serios. Los productores de películas son serios.
Todo el mundo es serio menos yo.
Y me da por pensar que yo soy América.
Estoy hablando solo otra vez.
Asia se alza contra mí.
No tengo la más mínima opción.
Será mejor que tenga en cuenta mis recursos nacionales.
Mis recursos nacionales consisten en dos porros de marihuana, millones de genitales, un literatura privada no publicable que va a 1400 millas por hora y veinticinco mil sanatorios mentales.
No digo nada sobre mis prisiones, ni sobre los millones de desgraciados que viven en mis macetas bajo la luz de quinientos soles.
Ya he acabado con las casas de putas de Francia, Tánger es la siguiente.
Mi ambición es llegar a ser presidente a pesar de ser católico.
América, ¿Cómo voy a escribir una santa letanía con tu mal humor?
Continuaré, como Henry Ford, ya que mis estrofas son tan personas como sus coches.
Más aún, son todas de diferentes sexos.
América, te venderé estrofas a 2.500 dólares la pieza. 500 dólares de rebaja por tus estrofas viejas.
América, libera a Tom Mooney.
América, salva a los republicanos españoles.
América, Sacco y Vanzetti no deben morir.
América, yo también soy los chicos de Scottsboro.
América, cuando tenía siete años mamá me llevaba a las reuniones de la Célula Comunista, nos vendían garbanzos, un puñado por entrada, una entrada costaba un niquel y los discursos eran gratis.
Todo el mundo era amable y solidario con los trabajadores.
¡Todo era tan sincero! No te haces una idea de lo bueno que era el partido en 1935.
Scott Nearing era todo un gran anciano, un verdadero mensch.
Madre Bloor me hizo llorar. Incluso una vez ví a Israel Amter con mis propios ojos.
Todo el mundo debe haber sido espía.
América, en realidad tú no quieres la guerra.
América, son ellos los rusos malos.
Los rusos, los rusos y también los chinos. Y los rusos.
Rusia quiere comernos vivos. El poder loco de Rusia. Quiere sacar nuestros coches de nuestros garajes.
Quiere llevarse Chicago. Necesita un Reader’s Digest Rojo. Quiere tener nuestras fábricas de coches en Siberia. Con su enorme burocracia controlando nuestras gasolineras.
Y eso no es bueno. Argh. Ellos enseñar a Indios a leer. Él necesitar grandes negratas.
Ahh. Ella hacernos trabajar dieciséis horas al día. ¡Socorro!
América, esto es algo bastante serio.
América, esta es la impresión que te llevas al ver la televisión.
América, ¿Son así las cosas?
Mejor debería irme al trabajo.
Es verdad que no me quiero apuntar al ejercito o manejar un torno en fábricas de repuestos.
De todos modos, soy miope y psicópata.
América, trataré de arrimar mi hombro de maricón.
Poema: América (Allen Ginsberg)
Adaptación: Chaos condensed

